Las mujeres en la ciencia: la tubería con fugas que frena la paridad 

Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha que sigue siendo necesaria porque la igualdad real en este ámbito aún no se ha alcanzado.  

Aunque cada vez más mujeres acceden a estudios científicos, su presencia disminuye progresivamente a medida que avanza la carrera investigadora. Este fenómeno se conoce como “tubería con fugas” (leaky pipeline): el sistema pierde talento femenino en distintos puntos del recorrido, especialmente en los niveles de mayor estabilidad, liderazgo y reconocimiento. 

La igualdad de género en la ciencia no es solo una cuestión de justicia social, sino una condición clave para una investigación más diversa, innovadora y alineada con los retos sociales. Sin embargo, las barreras estructurales y culturales siguen limitando la participación plena de mujeres y niñas en este ámbito. 

La situación en España 

El informe Científicas en Cifras 2025, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, frece un diagnóstico actualizado de la igualdad de género en el sistema español de ciencia e innovación. Los datos muestran una realidad ambivalente: avances claros en el acceso, pero desigualdades persistentes en la progresión. 

Las mujeres son mayoría en los estudios universitarios (57 % en grado y 56,4 % en máster) y han alcanzado la paridad en doctorado (50,2 %). Sin embargo, siguen estando infrarrepresentadas en áreas STEM tradicionalmente masculinizadas, como Ingeniería y Arquitectura, donde apenas superan el 28 % en grado. 

En el mercado laboral de la I+D, las mujeres representan el 39,6 % del personal investigador, con grandes diferencias según el sector: se alcanza la paridad en la Administración Pública (50,5 %), pero la presencia femenina cae al 31,2 % en el sector empresarial. La tubería con fugas se hace especialmente visible en los niveles más altos de la carrera científica: solo el 27 % de las cátedras universitarias y el 26,6 % de las posiciones más altas en organismos públicos de investigación están ocupadas por mujeres. 

Una realidad global 

Este patrón no es exclusivo de España. A nivel mundial, las mujeres representan alrededor del 33 % del personal investigador, según datos recogidos por organismos internacionales. En la Unión Europea, aunque las mujeres suponen cerca del 48 % del estudiantado de doctorado, solo el 26 % alcanza los niveles más altos de la carrera académica, de acuerdo con el estudio She Figures 2024

La desigualdad se acentúa en los puestos de liderazgo institucional: solo alrededor del 24 % de las organizaciones de investigación y educación superior en la UE están dirigidas por mujeres, lo que confirma que el principal problema no está en el acceso inicial, sino en la progresión y permanencia dentro del sistema científico. 

La UNESCO advierte que estas brechas responden a factores estructurales persistentes, como los estereotipos de género, la falta de referentes, las dificultades de conciliación y los sesgos en los procesos de evaluación y promoción. 

¿Cómo reparar la tubería con fugas? 

Reparar la tubería con fugas requiere actuar más allá de la educación y abordar el sistema en su conjunto. Es necesario impulsar políticas que garanticen condiciones laborales equitativas, procesos de evaluación justos y medidas de conciliación realmente efectivas. 

Pero también es clave intervenir en el plano cultural. El lenguaje que utilizamos y los referentes que visibilizamos influyen directamente en cómo niñas y jóvenes se imaginan (o no) dentro de la ciencia. Mostrar trayectorias diversas, romper estereotipos y comunicar la ciencia desde una perspectiva inclusiva son herramientas fundamentales para evitar que el talento femenino siga perdiéndose por el camino. 

Conmemorar el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia es, en definitiva, una oportunidad para recordar que el talento existe, pero el sistema aún necesita cambios profundos para no dejarlo escapar. 

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